Las areas ubicadas en las afueras de las grandes ciudades catalanas son las que están experimenando un crecimiento más alto en cuanto a las ventas inmobiliarias. La razón viene dada por el incremento de la demanda por parte de inmigrantes. Este colectivo se está asentando en el extrarradio de ciudades como Barcelona, Girona, Tarragona o LLeida, donde los precios de los pisos son más asequibles.
Esta circunstancia ha provocado que se haya disparado la demanda de pisos de entre 60 y 80 metros cuadrados con un precio máximo de 350.000 euros, por lo que algunos promotores están orientando sus actividades a este tipo de pisos en zonas en las que los precios de los solares son más baratos y la demanda de los mismos sigue siendo alta.
Aunque nuestros políticos se empeñan en incitar a la gente propietaria de pisos vacíos para que los pongan en alquiler, éstos son reacios a hacerlo, a pesar de las ventajas fiscales propuestas, o de las ayudas que en algunos casos existen. No obstante, sigue habiendo una bolsa importante de pisos vacíos.
En este asunto, como ya se ha advertido en algún otro artículo publicado en este foro, acaban pagando justos por pecadores.
El problema del alquiler es un problema de fondo y no de que se propongan unas medidas fiscales para ahorrarse unos eurillos el día que haya que pagar a Hacienda. El Gobierno debe darse cuenta de que el problema reside en la lentitud de la Justicia, en el poco apoyo que tienen las personas que alquilan un piso a la hora de reclamarle una deuda a un inquilino moroso, o los daños y perjuicios ocasionados en el inmueble que la fianza solicitada no cubre.
Aunque los políticos intenten poner soluciones, de momento sólo han puesto parches que a la hora de la verdad no han roto las reticencias que los propietarios tienen a la hora de poner sus pisos en alquiler. Así se da el caso de que una persona que ha sufrido destrozos en su piso se ve indefensa para reclamar a un inquilino que se va a declarar insolvente y que lo único que va a generarle es un mayor coste en abogados.
La solución debe encontrarse a priori, es decir, prever hasta el último detalle en el contrato de arrendamiento, así como solicitar avales o fianzas altas con el fin de cubrir las posibles contingencias que pueda haber entre las partes.
En el mundo en el que vivimos, donde el valor de los terrenos e inmuebles esta disparado, hay quien pretende hacer su agosto aprovechando de la buena fe de otros. Hay numerosos casos, y desde este foro procedemos a denunciarlo con el fin de evitar que incremente su número, en el que a vendedores de terrenos (generalmente terrenos en zonas rurales para aprovecharse de campesinos y en ausencia de abogados que pudieran delatarles) se les presentan intermediarios que dicen operar por cuenta de inversores extranjeros, suizos, franceses, etc, y que ni siquiera negocian el precio, pero que si exigen pagar una parte importante en dinero negro.
Por supuesto que en este caso el lema de ”la avaricia rompe el saco” llega a su máxima expresión, porque en algunos de los casos denunciados el dinero cobrado resultó ser falso. Y no hay que olvidar que la operativa del asunto supone que en muchos casos no llegó a ser denunciado. Simplemente se quedaron sin su terreno a cambio de una módica cantidad. El comprador en cambio lo viene utilizando como forma de lavar dinero.
Moraleja: Mucho cuidado que nadie da duros a cuatro pesetas
Algunas inmobiliarias han adoptado un plan super agresivo de expansión y captación de clientes que consiste en ofrecer a propietarios que tienen la intención de vender su piso / local, pagarles un cantidad determinada de dinero mensualmente a cambio de gestionarles la venta. En caso de que finalmente no aparezca un comprador la inmobiliaria se obliga a comprarlo.
Tras esta suculenta oferta, existen algunos claroscuros que conviene tener en cuenta. En primer lugar, conviene acudir a un abogado que se revise la letra pequeña del contrato (www.salathargroup.com). En segundo lugar en estos casos la inmobiliaria exige exclusividad para vender el piso, lo que supondrá que incluso en el caso de que el propietario del inmueble sea el que encuentre comprador, el vendedor también estará obligado a pagar la comisión pactada con la inmobiliaria. En este punto se está en manos de la inmobiliaria, porque ésta será la encargada de ofrecer el piso a posibles compradores entre su amplia oferta. Lo que en algunos casos podría llevar, en caso de actuar de mala fe, a no ofrecer el piso (y esto enlaza con el siguiente párrafo).
Y por último, en el caso de que la inmobilairia no consiga vender el piso, se suele obligar a comprar el piso, aunque por un precio por debajo del que se estaba ofertando. En última instancia, lo que está haciendo será comprar por debajo del precio de mercado.




