Es inexplicable cómo se ha tardado tanto en desmantelar una trama de corrupción tan grande en un pueblo (Marbella) que desde la época de Gil ha ido siempre de la mano de las especulaciones inmobiliarias más oscuras que jamás se han vivido en España. Miles de urbanizaciones y pisos en venta han convertido lo que en su día fue un paraíso del famoseo y lo han transformado en el paraíso del carraspeo. Seguramente pocos son los españoles que a día de hoy piensan comprar un piso o una casa en la playa en susodicha zona por miedo a que la construcción no esté en regla o motivos similares, pero estoy seguro de que por fin los marbellíes podrán disfrutar tranquilos de una zona tan bonita como es Marbella y de una basura tan grande como han sido sus alcaldes y que tanto daño han hecho.








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